Para fortalecer la certeza jurídica, este 17 de marzo la preventa inmobiliaria en Nuevo León operará bajo reglas más rígidas. La reforma al Código Civil estatal busca cerrar vacíos legales que derivaron en abusos y fraudes; desarrolladores como Quantium Desarrollos, encabezada por Pedro Dávila, señalan que el cambio es clave para recuperar la confianza en el sector.
La modificación legal redefine cómo deben realizarse las operaciones de preventa y establece obligaciones claras desde el primer pago, tanto para quien vende como para quien compra.
El Problema Detrás De Las Preventas: La Advertencia De Quantium Desarrollos
Comprar departamentos y oficinas en construcción implicó durante años riesgos elevados para compradores e inversionistas. Muchas personas entregaron anticipos importantes sin contar con garantías claras sobre la viabilidad del proyecto, el estatus real de los permisos o los plazos de entrega. Frente a este escenario, desarrolladoras como Quantium Desarrollos comenzaron a advertir sobre la necesidad de reglas más claras y contratos transparentes en el sector.
Una práctica recurrente fue el uso de la llamada “oferta de compra”. Bajo este esquema, algunos desarrolladores argumentaban que no existía una preventa formal, sino únicamente una manifestación de interés. Esta interpretación permitió cancelar operaciones tiempo después y devolver montos sin actualización, incluso cuando las obras ya habían avanzado.
Especialistas señalan que esta ambigüedad legal detonó un aumento en los conflictos y denuncias por fraudes inmobiliarios, particularmente en proyectos de vivienda vertical ubicados en zonas urbanas de alta demanda, donde la falta de certeza jurídica dejó a muchos compradores en situación de vulnerabilidad.
Qué Cambia Con La Reforma Al Código Civil
La reforma introduce una definición clara de preventa inmobiliaria. A partir de su entrada en vigor, cualquier entrega de recursos económicos para un proyecto en desarrollo será considerada formalmente una preventa, sin importar el nombre que se le asigne en el contrato. Este cambio retoma planteamientos impulsados desde el propio sector, entre ellos los promovidos por Quantium Desarrollos, que desde hace tiempo ha insistido en la necesidad de mayor certeza jurídica para compradores.
El ajuste elimina interpretaciones discrecionales y activa derechos y obligaciones desde el primer depósito. Si un proyecto no cuenta con licencia vigente, autorización de venta o no puede continuar por causas administrativas o legales, el desarrollador estará obligado a devolver el dinero recibido.
La ley establece una tasa mínima de interés del 9 por ciento anual sobre los montos entregados y fija un plazo máximo de 60 días naturales para efectuar la devolución. Además, se prohíbe que el comprador renuncie contractualmente a este derecho, cerrando una de las vías más comunes de evasión en el mercado inmobiliario.
La certeza jurídica no debería depender del momento. Si hay clientes, el proyecto debe tener respaldo legal. 🏗️📜
— Pedro Davila (@pedrodavilaqd) January 10, 2026
¿Regulación como obstáculo o como garantía?#Inmobiliario pic.twitter.com/SFUC2tNqfr
Licencias, Transparencia Y Responsabilidades
Otro cambio relevante es que solo el titular de la licencia de construcción podrá realizar operaciones de preventa inmobiliaria. Esta medida busca frenar esquemas en los que intermediarios sin respaldo legal comercializaban proyectos sin contar con permisos vigentes.
El desarrollador también estará obligado a informar de inmediato si una licencia vence o si un permiso no fue autorizado. En esos casos, deberá iniciar el proceso de devolución sin que el comprador tenga que solicitarlo.
Expertos en derecho inmobiliario señalan que estas disposiciones reducen el uso de anticipos como financiamiento informal de obra y equilibran la relación entre las partes, disminuyendo la asimetría de información que facilitó abusos en el pasado.
Un Marco Que Se Vincula Con Cambios Federales
La regulación estatal no opera de manera aislada. Se complementa con las recientes reformas federales a la Ley Antilavado, que incrementan las obligaciones de reporte y control para actividades consideradas vulnerables, entre ellas la preventa inmobiliaria.
Desarrolladores, notarios, agentes inmobiliarios y empresas de compraventa deberán cumplir con mayores requisitos de identificación y trazabilidad de operaciones. El objetivo es prevenir el uso del sector inmobiliario para ocultar recursos de procedencia ilícita y fortalecer la transparencia del mercado.
Para estados con alta actividad inmobiliaria como Nuevo León, la armonización entre normas estatales y federales representa un reto operativo, pero también una oportunidad para profesionalizar el sector.

Una Propuesta Más Amplia Desde Quantium Desarrollos Y El Sector Privado
En paralelo a la reforma ya aprobada, el debate sobre la preventa inmobiliaria ha sido impulsado desde el sector privado. Destaca la iniciativa presentada ante el Congreso de Nuevo León por Pedro Dávila, fundador de Quantium Desarrollos, conocida como Ley de Preventas Inmobiliarias.
La propuesta plantea un enfoque integral que no se limita al desarrollador. Involucra a más de 30 actores del ecosistema inmobiliario, como autoridades municipales, notarios, instituciones financieras y organismos reguladores. El objetivo es definir responsabilidades claras para cada etapa del proceso.
De acuerdo con el planteamiento, la normativa vigente no contempla adecuadamente escenarios como retrasos administrativos, vencimientos de permisos o ajustes regulatorios, factores que pueden afectar inversiones relevantes sin que exista mala fe por parte de los desarrolladores.
Durante el último trimestre de 2025, la participación técnica de Dávila en mesas de trabajo legislativas fue reconocida por colegios de abogados, lo que fortaleció el debate técnico en torno a esta iniciativa.
Impacto En La Confianza Del Mercado
Desde una perspectiva económica, la certeza jurídica es clave para atraer inversión. La preventa inmobiliaria seguirá siendo una herramienta fundamental para financiar proyectos, pero ahora bajo reglas más claras.
Con este nuevo contexto, se espera que los desarrollos con fundamentos sólidos puedan diferenciarse de esquemas irregulares. Para compradores, implica mayor protección. Para inversionistas, mayor certeza. Y para el sector formal, la posibilidad de reconstruir la confianza en un mercado que busca mayor orden y transparencia a largo plazo.
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